LA EMPRESA COLOMBIANA QUE CONQUISTÓ LOS ESTADIOS DEL MUNDO
Mientras el mundo observa cada jugada de la Copa Mundial de la FIFA 2026, pocos saben que una empresa colombiana está presente en seis de los estadios donde se juega el torneo más importante del planeta. Proquinal, miembro de la red Connect, desarrolló los materiales que hoy forman parte de la silletería y espacios de alto tráfico en el Akron de Guadalajara, el Banorte de Ciudad de México, el Lumen Field de Seattle, el Hard Rock Stadium de Miami, el Lincoln Financial Field de Filadelfia y el Gillette Stadium de Boston.
Esta presencia no es casualidad ni una simple transacción comercial. Representa algo más profundo: la capacidad de empresas colombianas para competir en proyectos globales donde los estándares de calidad, innovación y desempeño técnico son extremadamente altos. Es una historia que habla de manufactura especializada, conocimiento aplicado y visión de largo plazo.
Proquinal nació en 1959 en Bogotá como Productos Químicos Nacionales, una apuesta industrial enfocada en tejidos recubiertos cuándo pensar en grande desde Colombia parecía imposible. Décadas después, la empresa opera en más de 70 países y se ha convertido en un referente en materiales especializados para entornos que exigen resistencia extrema y durabilidad constante.
Lo que hace Proquinal va más allá de fabricar telas. Desarrolla soluciones técnicas para espacios donde el desgaste es permanente: estadios, hospitales, sistemas de transporte, oficinas, hoteles. Lugares donde los materiales no pueden fallar porque están sometidos a uso intensivo, exposición constante y condiciones exigentes. La silletería de un estadio que recibe miles de personas cada semana no es un detalle menor, es ingeniería aplicada.
Esa especialización le ha permitido posicionarse en sectores diversos pero con un denominador común: la exigencia técnica. Transporte público, infraestructura de salud, mobiliario corporativo, espacios arquitectónicos de gran afluencia. En cada uno, Proquinal no solo provee materiales, sino que aporta conocimiento sobre cómo resolver problemas complejos de durabilidad, diseño y funcionalidad.
Lo interesante de esta historia es que refleja un cambio más amplio. Cada vez más empresas colombianas están compitiendo globalmente no solo con productos tradicionales, sino con capacidades industriales avanzadas. Innovación, manufactura especializada, diseño técnico, soluciones a medida. Colombia está exportando conocimiento, no solo commodities.
El caso de Proquinal muestra cómo la inversión sostenida en tecnología, talento y desarrollo puede abrir puertas en proyectos de escala mundial. También evidencia que las empresas colombianas tienen el potencial de integrarse a cadenas de valor globales y competir en sectores donde la exigencia es altísima.
Para Connect, ver a uno de sus miembros participando en un evento de esta magnitud es significativo. No solo porque demuestra capacidad técnica, sino porque refleja el tipo de empresas que están redefiniendo lo que significa competir desde Colombia: con innovación, visión estratégica y presencia en mercados que exigen lo mejor.
Mientras el balón sigue rodando en el Mundial 2026, esta historia recuerda que la presencia colombiana en el torneo también se construye desde la industria, desde empresas que llevan décadas demostrando que es posible competir globalmente con manufactura de alto nivel. Una presencia silenciosa, pero real, que se siente cada vez que alguien se sienta en las tribunas de esos estadios.